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Un año de desafíos nos insta a encontrar el propósito detrás de cada lección

Hay una sabiduría muy antigua que dice que Todos somos Uno y que atraemos a nuestra vida aquello que necesitamos para evolucionar, aún cuando aquello pueda ser no tan positivo a simple vista. Hay procesos que suelen ser incómodos, ácidos, muy dolorosos y muchas veces incomprensibles, y en esos momentos creemos estar solos. Creemos estarlo, pero nunca es así. Estos procesos han sido diseñados por nuestro Ser más elevado para un propósito:
  • Aprender a reconocernos en la fuerza del que co-crea su realidad y no en la vulnerabilidad de quien se siente a merced de  las circunstancias.
  • Aprender a encontrarnos en la Luz que somos más allá de toda sombra, que no es otra cosa que aprender a conocernos, aceptarnos y amarnos en la misma medida, tal como somos capaces de amar a nuestros seres queridos.
  • Aprender a darnos cuenta que no siempre nos damos ese amor y que es tiempo de empezar a hacerlo.


No es fácil reconocernos en una situación indeseada, y pasamos por todo tipo de crisis hasta que nos damos cuenta que al postergar ese reconocimiento, postergamos la liberación que esa situación nos trae como regalo, porque ese era y siempre fue su propósito primordial.

Hay mucho camino por recorrer porque somos caminantes y a eso hemos venido, pero necesitamos recordar que en cada paso dejamos huella, nuestro andar no pasa desapercibido. En esa ruta nos encontramos con almas que son parte de todos esos aprendizajes, algunas son desafíos, lecciones, y otras son apoyo, acompañamiento. Algunas nos ponen a prueba, otras nos ayudan a encontrarnos cuando nos creemos perdidos. Y mientras nos animamos a descubrir el propósito detrás de cada lección encontramos a nuestros Guías, que están allí mismo dispuestos y disponibles por si nos permitimos ese apoyo. Porque no estamos solos y nunca lo estaremos.

El 2018 es un año cargado de Fuerza. Los desafíos que según la numerología están contenidos en un número maestro (11) se presentan para que crezcamos cada día un poco más, para que descubramos nuestros dones y fortalezas, y los pongamos en acción. Esta fuerza se manifiesta a través de la voluntad y la confianza implícitamente depositada en nosotros mismos, porque eso es lo que se pone a prueba y se estimula cuando uno quiere y pide ser fuerte y libre.

Pidamos que el año venidero llegue con muchas bendiciones. Que la Luz, la Fuerza y el Amor se manifiesten en todos los cambios y ajustes que la vida traiga. Que los desafíos nos ayuden a crecer, que los caminos se abran para que podamos realizarnos y que las recompensas se concreten amorosa y abundantemente. Pero más importante, pidamos ser conscientes que la vida es nuestro presente, ni ayer ni mañana. Es Ahora. Y poder dar Gracias por cada instante.

Deseo para todos un 2018 con Fuerza renovadora, y como siempre mucha Salud, Abundancia y Amor. Un abrazo fraterno!

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